Santo Domingo.- El Gobierno de Donald Trump aprobó una nueva legislación que incrementa el costo mínimo de 250 dólares para obtener una visa a quienes deseen trabajar o viajar a Estados Unidos.
Los solicitantes deberán pagar una “tasa por integridad”, un nuevo cargo obligatorio por el referido costo.
El estatuto entró en vigor a partir de su promulgación, aprobada el pasado 4 de julio tras la sanción de la “gran y hermosa ley” de Donald Trump.
La normativa indica que, a partir del 2026, el monto se ajustará anualmente según la inflación.
Desincentivar las estadías prolongadas
Según Business Today, la administración Trump señaló que la tarifa tiene como propósito desincentivar las estadías prolongadas y asegurar el cumplimiento de las condiciones establecidas en la visa.
Esta tasa funciona como un depósito obligatorio que no puede ser eximido.
Según Live Mint, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) cobrará el monto correspondiente al momento de emitir la visa. Los solicitantes podrán solicitar el reembolso si cumplen con los términos del documento migratorio.
Para acceder a la devolución del dinero, los viajeros deben cumplir con una serie de requisitos, entre ellos no aceptar empleo durante su estancia en Estados Unidos, no permanecer más tiempo del autorizado o contar con una extensión oficial de su estadía.
También pueden ser elegibles si obtienen una extensión legal del estatus de no inmigrante o si ajustan su estatus a residente permanente legal.
El procedimiento exacto para solicitar el reembolso aún no ha sido especificado. En caso de incumplimiento de alguna de esas obligaciones, el gobierno estadounidense retendrá el monto.
Tarifa adicional US$24
La medida también contempla una tarifa adicional de US$24 para la solicitud del formulario I-94, utilizado en diversos trámites administrativos, como el registro de entradas y salidas del país.
Los solicitantes deberán abonar este recargo junto con la tarifa de integridad de US$250.
Trump retira a Estados Unidos de la UNESCO
Por otro lado, el presidente Donald Trump retiró a los Estados Unidos de la UNESCO por apoyar el movimiento “Woke, causas culturales y sociales divisivas que están totalmente fuera de sintonía con las políticas de sentido común por las que votaron los estadounidenses en noviembre”.
De acuerdo a la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, al ofrecer la información, dijo que el mandatario había ordenado una revisión de 90 días de los estatutos del organismo, argumentando que éste promueve una agenda “woke” y que muestra posturas antiestadounidenses y anti-Israel,
En esa línea, la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, señaló que “la continua participación con la UNESCO no está en el interés nacional de Estados Unidos”, ya que el organismo “trabaja para promover causas sociales y culturales divisivas y mantiene un enfoque desproporcionado en los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, una agenda globalista e ideológica para el desarrollo internacional que contradice nuestra política exterior”.
“La decisión de la UNESCO de admitir al Estado de Palestina como Estado miembro es sumamente problemática, contraria a la política estadounidense, y contribuyó a la proliferación de la retórica antiisraelí dentro de la organización”, concluyó Bruce.
UN “SESGO PALESTINO”
La revisión identificó en los estatutos de la UNESCO lo que consideran un ‘sesgo pro palestino’, ya que mencionan repetidamente a Israel como un ‘ocupante’ del territorio en disputa.
Asimismo, el análisis habría detectado supuestas tendencias favorables a China, acusando al organismo de tener a ciudadanos chinos en puestos estratégicos.
AGENDA “WOKE”
Entre las críticas también destacaron los programas de equidad e inclusión, conocidos como Transforming MEN’talities (2024) y un manual contra el racismo publicado en 2023, considerados parte de una agenda ‘woke’.
Cabe mencionar que en 2017, durante su primer mandato, Donald Trump ya había sacado a Estados Unidos de la UNESCO bajo argumentos similares.
