Santo Domingo.- El cardenal Roberto Francisco Presvost ha sido elegido como el nuevo Pontífice sucesor de Pedro, y su elección marca un hito significativo al ser el primer estadounidense en asumir las riendas de la Iglesia Católica.
Este misionero agustino con una larga experiencia en Perú, sucederá al papa Francisco.
Presvost, tras su elección, ha adoptado el nombre de León XIV, y posee una profunda conexión con América Latina, especialmente con Perú, país del cual se naturalizó ciudadano en el 2015.
FUERTES VINCULOS CON LATINOAMERICA
Su nombramiento representa un cambio profundo en la percepción geopolítica del Vaticano, que históricamente había reservado el papado para cardenales europeos, predominantemente italianos.
El papa León XIV es norteamericano; con experiencia en trabajo con los pobres en Perú. Era encargado de ver los perfiles de los cardenales. Hombre de pueblo, de iglesia, con relación con varios países latinos. Habla español, francés, italiano, latín y alemán. Sigue la línea del papa Francisco y fue ordenado por él.
La decisión de los cardenales en el cónclave de 2025 refleja un giro en la visión del liderazgo católico, al abrir las puertas a un representante del norte global con profunda conexión con América Latina.
Durante más de 18 años, León XIV desarrolló su labor pastoral en Perú, específicamente como obispo de Chiclayo, donde se destacó por su cercanía con las comunidades locales y su apuesta por una pastoral enfocada en la justicia social y el compromiso comunitario.
Al obtener la nacionalidad peruana, consolidó un vínculo que trascendió lo simbólico para volverse un pilar en su misión eclesiástica.
Prevost pertenece a la orden de los agustinos y durante su tiempo en Perú, su trabajo se centró en el fortalecimiento de la estructura pastoral y en la promoción de derechos sociales.
Su cercanía con las comunidades y su enfoque en el trabajo comunitario marcaron su trayectoria y le otorgaron un reconocimiento particular en la región.
En 2023, el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, dos roles que lo posicionaron estratégicamente dentro del Vaticano.
¿Quién fue el Papa León XIII y por qué se le recuerda?
Gioacchino Luigi Pecci usó el nombre pontifical entre los años 1878 y 1903. Frente al creciente problema obrero, en 1891 dio a conocer la encíclica Rerum novarum.
Robert Prevost, cardenal de EE.UU. y con nacionalidad peruana, es el nuevo Papa. El prefecto del Dicasterio para los Obispos tomará el lugar de Francisco (Jorge Mario Bergoglio), quien falleció el pasado lunes 21 de abril a los 88 años.
León XIII reforzó los lazos con la Iglesia estadounidense, fomentando la expansión del catolicismo en Estados Unidos. Con todo ello, contribuyó a dotar a la Iglesia de un nuevo protagonismo a escala mundial, reforzado por dos tipos de iniciativas suyas: por un lado, el acercamiento a la comunión anglicana y a los ortodoxos griegos, que inició la tendencia ecuménica de los papas del siglo XX; y por otro, el impulso de la acción misionera, especialmente en África.
En sus veinticinco años de papado, León XIII llegó a nombrar un total de 147 cardenales en 27 consistorios. El periodista Arturo León, del periódico La Tercera, nos amplia más sobre este papa.
¿Y quién fue León XIII, denominado el Papa de los pobres? Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci (1810-1903) fue el 256 Papa de la Iglesia católica. Su pontificado, de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903.
León XIII se preocupó desde el inicio de su mandato por mejorar las bases intelectuales del clero, alejándose en lo doctrinal de la mera actitud defensiva de su predecesor.
Su largo pontificado significó un acercamiento de la Iglesia a las realidades del mundo moderno. Frente al creciente problema obrero, en 1891 dio a conocer la encíclica Rerum novarum (Acerca de las nuevas cosas). La misma deploraba la opresión y virtual esclavitud de los numerosísimos pobres por parte de “un puñado de gente muy rica” y preconizaba salarios justos y el derecho a organizar sindicatos (preferiblemente católicos), aunque rechazaba vigorosamente el socialismo y mostraba poco entusiasmo por las instituciones de la democracia liberal y el sindicalismo obrero.
Las clases y la desigualdad, afirmaba León XIII, constituyen rasgos inalterables de la condición humana, como son los derechos de propiedad. Condenaba el socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo.
León XIII reforzó los lazos con la Iglesia estadounidense, fomentando la expansión del catolicismo en Estados Unidos. Con todo ello, contribuyó a dotar a la Iglesia de un nuevo protagonismo a escala mundial, reforzado por dos tipos de iniciativas suyas: por un lado, el acercamiento a la comunión anglicana y a los ortodoxos griegos, que inició la tendencia ecuménica de los papas del siglo XX; y por otro, el impulso de la acción misionera, especialmente en África.
En sus veinticinco años de papado, León XIII llegó a nombrar un total de 147 cardenales en 27 consistorios.
