Históricamente los países pequeños que se escudan de las grandes potencias terminan perdiendo por los intereses.
POR: FRANCISCO PANIAGUA
Lo vimos con Panamá y en muchos países de Europa y oriente medio, ahora le tocó el turno a Venezuela y su régimen, fue usado por los seudo socialistas que solo lo anidaron para contradecir al “imperio”.
Ahora resulta que las ultimas elecciones fueron la tapa al pomo o la gota que derramo el copa, “lo mucho hasta Dios lo ve” y lo de Venezuela lo vio Lula, Petro y Boric quienes siendo gobiernos de izquierda en América Latina le sacaron la alfombra a Nicolás.
Era de esperarse!!!
Luego de las elecciones del domingo 28 de julio de 2024 se han dado algunos acontecimientos que invitaban a pensar lo que venía, el cerco marítimo impuesto por Estados Unidos vino precedido de un rechazo por parte de Brasil, Chile y en menos medidas pero rechazo al fin de parte de Colombia, dejando a Maduro con la mitad del club socialista en el continente.
La Cumbre progresista de Boric, Petro, Lula y Orsi que tuvo como invitado a Pedro Sánchez termino advirtiendo sobre las amenazas a la democracia, en palabras simples, los socialista elegidos por votos no quieren cerca a los que se mantienen “a las malas”
A esto se le suma el señalamiento de “Narco Estado” al gobierno venezolano que aunque parezca una tontería, es el inicio de una estrategia poderosa.
El solo hecho de colocar a Venezuela en esta lista le permite a USA declarar a Nicolás Maduro como fugitivo y permitir el otorgamiento de una recompensa que servirá de incentivo a quienes le rodean.
Pero si los Us$50 Millones no son suficiente motivación, lo aderezaron con una cuasi intervención militar que hará pensar a los acólitos del régimen si vale la pena dejar unos dolaritos para quedarse a pelear con fusiles versus Tomahawk.
Todo lo antes expuesto es la antesala de la reunión Trump-Putin en Alaska, donde Trump termino reconociendo a Rusia como la nación fuerte en el conflicto con Ucrania y creando las condiciones para una salida salomónica pero cortando él bebe.
Con un Putin concentrado es sus intereses, ahora que la “injerencia” no es discursiva, cualquier oficial se quisiera casar con la gloria no importa cuánto soles tenga el chamaco en sus hombros, sobre todo si la gloria viene acompañada de dólares.
Lo cierto es que más de las tres cuarta partes del mundo está harta de Maduro y parece ser que llegó la hora, cercado el régimen con las garras del águila, lo que parece continuar es que el miedo fraccione la cúpula del régimen y la convulsión genere un derrocamiento.
Al parecer una buena reunión en Alaska es capaz de enfriar hasta el duro de Vladimir Putin.
